sábado, 5 de mayo de 2018

PROGRAMA DE ALTA GERENCIA EN SOSTENIBLIDAD

Exitosamente inició el pasado 27 de abril la primera Cohorte del PROGRAMA DE ALTA GERENCIA EN SOSTENIBILIDAD –PAGS-, con la participación de 19 profesionales, técnicos y directivos de 7 importantes empresas, de diversos sectores de la economía antioqueña.

El PAGS–como lo reseñé en nota anterior- ha sido una iniciativa de formación gerencial promovida por el CENTRO DE PENSAMIENTO GERENCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD, iniciativa conjunta de la Universidad Pontificia Bolivariana –UPB Colombia- y el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación –ICONTEC-.

En la presentación, el Dr. Héctor Arango, expresidente de la reconocida y apreciada multilatina Nutresa, dejo clara la primera lección. Dijo el Dr. Arango: gerencia es algo que hacemos todos (interpretar indicadores y estados financieros, tomar decisiones, planificar, etc.). Alta Gerencia es un asunto de pocos: la Alta Gerencia se ocupa de formular propósitos superiores. Es el bien común, la visión de país, la que prima en la Alta Gerencia. Y, en este caso, el propósito común es la SOSTENIBILIDAD (de las organizaciones, de los territorios, de las sociedades, del planeta). Distingue así claramente, el Dr. Arango, ente el Gerente y el Dirigente. Generalmente el Gerente se queda en el papel del tecnócrata. El Dirigente trasciende ese escenario, porque tiene una visión sociopolítica de la gestión. He ahí la gran diferencia. Y el PAGS está dirigido justo a ese objetivo: formar dirigentes para la causa de la sostenibilidad.
Dr. Héctor Arango, Expresidente de Nutresa
Ramiro Restrepo, Coordinador Académico del PAGS


¿MEMORIAS SIN RECUERDOS?:
UNA CURIOSA FORMA DE USAR LA GRI-4

El marco metodológico de la Global Reporting Initiative, más conocido como la GRI-4, es el estándar más reconocido internacionalmente para producir las llamadas Memorias de Sostenibilidad de las organizaciones. Su historia ya acumula 18 años de aprendizaje y madurez, y personalmente la encuentro estupenda.

Lo que me viene preocupando sobre este estándar no está en el estándar mismo, sin embargo, sino en el uso que de él vienen haciendo muchas organizaciones. En fin de cuentas, es lo que ocurre con todos los recursos a disposición del hombre. La dinamita, por ejemplo, fue un extraordinario desarrollo que, en manos o con usos inadecuados, ya sabemos lo que produce.

Observo con preocupante frecuencia que la primer iniciativa que toman algunas organizaciones, en materia de responsabilidad social y sostenibilidad, es la de elaborar su primera memoria de sostenibilidad bajo estándar GRI. Parecería una buena idea, pero no lo es.

El proceso que siguen es simple:
§  Conforman un equipo interno
§  Contratan a un asesor externo
§  Toman y siguen linealmente el marco GRI; y, de esa manera, van demandando información a las diferentes áreas, en un proceso similar al que ahora vemos con multitud de aficionados llenando el álbum del mundial de fútbol: allí donde no consiguen la correspondiente laminita (calquita, cromo, o como se use, según la región), pues sencillamente dejan el espacio en blanco; en el caso de las memorias, pues simplemente no reportan.
§  Al final, publican pomposamente su primera memoria de sostenibilidad, con la información que lograron reunir.

Si así condujéramos todos los procesos de las organizaciones, ninguna habría escapado a la quiebra, sin lugar a dudas.

En efecto, podrá observarse que, en un proceso así desarrollado, no se cumplen los más elementales requisitos de un PHVA. En efecto:
§  No ha habido un proceso de planificación (P) con enfoque responsable y sostenible. Es decir, no se ha hecho un diagnóstico inicial, para trazar una línea base; no se han definido objetivos y metas de RS/Sostenibilidad para el período; no se han formulado planes y proyectos para operacionalizar dichos objetivos y metas,…
§  No se ha hecho una ejecución (H) alineada con dicha planificación. Es decir, no se han asociado indicadores a dichos objetivos y metas; no se han rediseñado políticas, procesos, productos, etc., para adecuarlos a los objetivos y metas,…
§  No se ha hecho un seguimiento (V) periódico, para evaluar desviaciones (positivas o negativas) de los objetivos y metas trazados, y poder así adoptar correctivos oportunos.
§  Y, finalmente, no es posible hablar de que la Memoria de Sostenibilidad viene a cerrar el ciclo (A), para iniciar otro nuevo. Que, habiendo hecho todo lo anterior, en este punto, ahí sí, produciríamos una memoria que recogería todos los logros y desfases registrados en el período.
Como se ve, por un lado, la organización ha seguido su curso, basándose en sus sistemas de gestión tradicionales. Y, por otro lado, ha producido una memoria de sostenibilidad, totalmente desconectada de su sistema de gestión.

Es algo así como si, a la hora de gestionar los procesos financieros y contables de una organización, en un período dado, empezáramos por producir un estado de resultados (balance, P&G, etc.) de dicho período, sin antes haber hecho una adecuada planeación financiera (P) para el período; luego, una adecuada ejecución de costos, gastos y cuentas (H); un buen seguimiento periódico (V), para corregir desviaciones en la ejecución presupuestal; y, finalmente, ahora sí, hacer un cierre contable y producir un estado de resultados que nos permita evidenciar el éxito, total o relativo, de nuestro ejercicio económico. Cubierto así, todo el proceso contable y financiero de una organización, los estados de resultados se convierten en una valiosísima herramienta de gestión, para tomar diversas decisiones (A) sobre diversos asuntos: productos, personal, inversiones, proyectos, expansión, cierres, etc.

Producir memorias de sostenibilidad en el contexto de gestión descrito tiene serios riesgos de los que es bueno alertar:
§  Resulta ser una mera publicación, lejos de lo que debería ser: una herramienta de gestión para la toma de decisiones, tanto por parte de la organización misma, como de sus partes interesadas.
§  Quedan, entonces, como publicaciones inocuas, de las que sólo derivan beneficios los consultores y los editores, sin que sirvan para producir transformaciones en las organizaciones, sus sistemas de gestión y sus entornos. Como decía sobre los códigos de ética el Profesor Josep María Lozano, de la ESADE Business School, “cuando son documentos desconectados de la estrategia, de la gestión, del sistema de incentivos y del modelo de indicadores, me parecen una candorosa manera de perder el tiempo y el dinero” (Boletín IARSE, No. 168, Febrero 9-2010).
§  Por supuesto que un proceso, así conducido, siempre encontrará material “suficiente” para armar una memoria de sostenibilidad y pasar el examen de lectores incautos. En efecto, absolutamente ninguna organización parte de ceros en materia de RS/Sostenibilidad. Pero un ejercicio, así conducido, invariablemente producirá una serie de datos aislados, dispersos, aleatorios y de frágil permanencia en el tiempo.
§  Obviamente, si yo sólo voy a presentar las laminitas del álbum que logré recolectar, no se notarán los vacíos. Es la razón básica por la que las memorias de sostenibilidad sólo contienen datos positivos; y sólo excepcionalmente negativos. Y esto es precisamente lo que constituye la más grande debilidad de tales memorias, según lo han evidenciado estudios de la misma Global Reporting Initiative. Sólo un proceso integral contable y financiero puede conducir a evidenciar desfases que sea necesario corregir, incluso con decisiones de cierre de unidades de negocio completas. Sólo un proceso integral de gestión responsable y sostenible puede producir memorias de sostenibilidad balanceadas y creíbles. Lo demás no pasará de ser retórica corporativa.
§  Una memoria de sostenibilidad producida así, traída de los cabellos, pone al descubierto que los principios de la responsabilidad social y el desarrollo sostenible no son aún el eje de la gestión integral de la respectiva organización y no forman parte de su ADN de negocios, por lo que dichas memorias permanecerán como esfuerzos epidérmicos y generalmente efímeros, que poco bien le hacen a la causa de la sostenibilidad organizacional y mundial.
§  Y, por último, una memoria de sostenibilidad así construida no cumple casi ninguno de los 10 principios de calidad y contenido que contempla la misma GRI (páginas 9 a 17 del Manual de Aplicación). Veamos:
Principio 1 (P1): Participación de los Grupos de Interés: parcialmente cumplible. Lo máximo que logran es identificar estos grupos, y ello como ejercicio formal sin implicaciones prácticas de gestión; cómo lo reportado responda a las expectativas y necesidades de estos grupos de interés, será algo sin respuesta posible, toda vez que no ha habido un proceso de caracterización de stakeholders y de diálogo y consulta con ellos.
P2: Contexto de Sostenibilidad: incumplible, toda vez que no se ha partido de un ejercicio de planeación estratégica integral de la organización, inspirado en criterios de RS/Sostenibilidad.
P3: Materialidad: parcialmente cumplible, como ejercicio formal y académico, no como herramienta de toma de decisiones estratégicas.
P4: Exhaustividad: incumplible, toda vez que el ejercicio es totalmente selectivo: se reporta lo que se encuentra, se calla sobre lo que no se halla.
P5: Equilibrio: incumplible, toda vez que se termina reportando sólo lo positivo.
P6: Comparabilidad: incumplible, toda vez que en cada período se reporta sobre un repertorio de asuntos y en el siguiente sobre otro repertorio ligera o sustancialmente diferente.
P7: Precisión: parcialmente cumplible.
P8: Puntualidad: cumplible.
P9: Claridad: parcialmente cumplible.
P10: Fiabilidad: parcialmente cumplible.
En resumen: 1 principio resulta cumplible, 5 los veo parcialmente cumplibles y los restantes 4 definitivamente incumplibles. Precario balance.

En conclusión: si una memoria de sostenibilidad no es producto del cierre de un ciclo de gestión organizacional anclado axiológica, estratégica, metodológica y operacionalmente en los principios de la responsabilidad social y el desarrollo sostenible, resulta ser sólo eso: gestos de buena voluntad para la tribuna; es decir, una memoria sin recuerdos.


CUESTIÓN DE LÍMITES


Un tema fundamental del desarrollo sostenible, y que no ha sido muy explorado en la literatura, es el relativo a la cuestión de los límites.

Por siglos, la era industrial, y posteriormente la sociedad de consumo, nos embarcaron en la utopía del crecimiento y el consumo sin límites. Siempre vivimos sobre el planeta con la clara sensación de que sus recursos eran infinitos e inagotables, para solo poner un ejemplo.

Fue sólo hacia la década de los setenta, cuando recién se fundaba el Club de Roma, y sus directivos, para definir la hoja de ruta institucional del Club, contrataron un estudio de prospectiva global con el MIT. Este estudio fue dirigido por la científica ambiental Donella Meadows, y se proponía hacer estimaciones sobre la capacidad del planeta para soportar el crecimiento de las sociedades humanas. Sus resultados se publicaron en 1972 bajo el título “Los límites al crecimiento”. Posteriormente tendría una actualización, en 2004, con “Los límites al crecimiento 30 años después”. Obras ambas polémicas, controvertidas y controversiales, pero que tuvieron el mérito de encender la alarma y ponernos contra la cruda realidad: el crecimiento ilimitado es una utopía. ¡Toda una revelación!

Hoy, para mentes lúcidas, esa ya no es una idea controversial, sino una evidencia palmaria que nos debe llevar a replantear todos nuestros sistemas productivos, nuestros estilos de vida y nuestra visión del mundo. Serge Latouche, profesor emérito de Economía de la Universidad de París, y uno de los promotores de la corriente del decrecimiento económico, lo deja claro, no sin un toque de humor: “quien crea que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta limitado, o está loco o es economista. El drama es que ahora todos somos economistas” (Documental Comprar, Tirar, Comprar).

He ahí por qué el pensamiento contemporáneo está migrando del concepto de crecimiento al concepto de desarrollo; y por qué conceptos tan preciados por los economistas, como el PIB, ese santo grial del crecimiento de las naciones, está siendo seriamente cuestionado y de hecho sustituido gradualmente por sistemas de medición que reflejen mejor la esencia del desarrollo. Es algo que ya viene ocurriendo en varias de las economías avanzadas y en los organismos multilaterales.

Ahora bien, ¿cuáles serían los interrogantes fundamentales que tendríamos que resolver, producto de este cambio de paradigma? Intentaré esbozar algunos de ellos, sin pretender ser exhaustivo, y más con el propósito de estimular la imaginación y la reflexión crítica de los lectores.

§    Interrogante 1: ¿ha llegado el momento de que restrinjamos, o incluso prohibamos, el uso de ciertos recursos y tecnologías, tales como el carbón, la energía nuclear, el fracking, el asbesto, el plástico, etc.?
Nuevamente admito que es una pregunta polémica. Pero ya empiezan a ser abundantes los ejemplos de que sí es necesario y de que sí es posible. Veamos algunos: a) el gobierno de Finlandia acaba de anunciar que, a partir de 2029, quedará prohibido el uso del carbón en su territorio y, desde hace varios años, sus fondos soberanos han venido ya retirando sus inversiones del sector; b) Alemania decidió llevar sus centrales de energía nuclear al cierre, para el año 2022, a raíz de la catástrofe de Fukushima; c) entre los países que han prohibido, o han impuesto moratorias al uso de la técnica del fracking en la extracción de petróleo ya se cuentan: Francia, Alemania, Reino Unido, Suráfrica, Chequia, España, Suiza, Austria, Italia e Irlanda, mientras que en Colombia adoptamos dicha tecnología con total ligereza tropical; d) desde 2005, el asbesto es un material prohibido en el territorio de la Unión Europea, y aquí nuestros “ilustrados” congresistas abortaron el debate aduciendo falta de estudios (claro: falta de estudios de los congresistas, no sobre el asbesto, entendería yo…); e) Francia prohibió el uso de bolsas plásticas desde mayo de 2015; Senegal hizo igual desde abril de 2016; Argentina siguió el mismo camino en cuatro de sus provincias (Neuquén, Río Negro, Chubut y Buenos Aires); igual Australia en cuatro de sus estados; similar en México con su Distrito Federal, o Inglaterra con su capital. Aparte de que muchos otros países y ciudades han establecido impuestos para desestimular su consumo, como es el caso de Colombia. En resumen: poner límites, e incluso prohibir el uso de ciertos recursos y tecnologías es una opción legislativa y de política pública, no sólo posible, sino necesaria, para forzar algunas transiciones que la sostenibilidad global requiere con urgencia.

§    Interrogante 2: ¿es hora de que legislemos sobre el tamaño máximo permisible para las organizaciones?
Algunos se rasgarán las vestiduras ante la sola pregunta, bajo los consabidos argumentos del libre mercado. Acepto que es polémica la pregunta. Pero, ¿acaso ya no se está legislando en la UE sobre límites a las remuneraciones ejecutivas, por ejemplo, iniciativa que fue producto de la crisis sistémica del sistema financiero, que condujo al crac del 2008? Y, para no ir más lejos, en nuestro medio ya hay serias restricciones para limitar el ejercicio de posiciones dominantes en el mercado. ¿Por qué plantearlo? Porque hemos llegado al punto, y el crac del 2008 lo puso al descubierto, en el que el tamaño de las organizaciones ha alcanzado tales niveles, que el riesgo sistémico de colapso puede llegar a escapar a toda capacidad de control humano (organizacional, social y gubernamental), con potenciales consecuencias fatales para el bien común.

§    Interrogante 3: ¿ha llegado el momento de que restrinjamos, o incluso prohibamos, la ejecución de proyectos faraónicos tales como las gigantescas explotaciones mineras a cielo abierto o las gigantescas centrales hidroeléctricas como las Tres Gargantas en China, Itaipú entre Brasil y Paraguay, El Guri en Venezuela, o la próxima Bello Monte en Brasil?
Nuevamente polémico. Pero las preguntas son muy simples: a) en lo relativo a las megaexplotaciones mineras a cielo abierto: ¿resultan tolerables sus dramáticos impactos sociales y ambientales, frente a los beneficios? Mi respuesta es un no rotundo y, quien lo dude, revise la historia de localidades como Pasco en el vecino Perú; b) frente a las megahidroeléctricas: ¿no resulta más sensato invertir esos ingentes recursos en fuentes alternativas de generación de energía, de lejos más amigables social y ambientalmente? Por mi parte, aspiro a que Hidroituango sea la última presa para la generación de energía que construyamos en nuestro país.

§    Interrogante 4: ¿ha llegado el momento de que los límites éticos se eleven a la categoría de normativa vinculante?
Menos polémica, pero más crucial. Pocas personas saben que realmente los imperativos éticos permanecen en el campo de las preceptivas de voluntario cumplimiento, sin carácter vinculante, lo cual hace de la ética un mandato débil. Pero, para sólo poner un ejemplo, ¿ante los dilemas tan críticos que el desarrollo de la inteligencia artificial, la ingeniería genética, la edición genética, la biocirugía y otras múltiples disciplinas que están naciendo de lo que algunos han dado en llamar la cuarta revolución industrial (que ni es cuarta, ni es industrial, en mi concepto), no va a ser necesario acaso elevar los estándares éticos a niveles que hasta ahora no han tenido, si no queremos provocar catástrofes humanas y sociales de consecuencias insospechadas? En mi sentir personal, estamos en mora de hacerlo.

Y no he hablado de la protección de datos personales, de la cibercriminalidad, de la internet profunda, de la fabricación de armamento, del mercurio y el cianuro, del icopor (denominación colombiana para el poliestireno expandido), de los paraísos fiscales y éticos, de las grandes reservas de la biosfera, etc. La cuestión de los límites es global, amplia y de suma urgencia.

Mi conclusión es simple: o empezamos a poner límites claros y rigurosos, en numerosas esferas de la actividad humana, con sentido de urgencia, o nos tocará gritarles, a voz en cuello, a nuestros dirigentes, como la inolvidable Mafalda (aunque Quino niegue la autoría de esta viñeta, que merece ser auténtica): “¡Paren el mundo que me quiero bajar!”

jueves, 12 de abril de 2018




PROGRAMA DE ALTA GERENCIA EN SOSTENIBILIDAD
-PAGS-

El PAGS ha sido diseñado como el programa bandera del CENTRO DE PENSAMIENTO GERENCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD, en su línea formativa.

Su diseño comprende 10 módulos, en sesiones presenciales de 9 horas, cada dos semanas, y en horarios cómodos (viernes p. m. y sábados a. m.).

Metodológicamente, el programa tiene dos soportes transversales que le dan un distintivo especial:
§  El primero: un ejercicio de aplicación práctica de los conceptos de cada módulo, mediante un instrumento internacional reconocido de autodiagnóstico, que el participante irá aplicando, módulo tras módulo, a su propia organización; y, con base en cuyos resultados, formulará estrategias y planes de acción posibles.
§  El segundo: a excepción del primer módulo, todas las demás sesiones se verán complementadas con la presentación de casos de éxito y visitas empresariales de campo, para contrastar los conceptos como modelos replicables.

En las gráfica siguiente, podrá usted encontrar detalles adicionales sobre logística, costos, etc.

jueves, 5 de abril de 2018

LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA INFORMALIDAD LABORAL (I)

La Centenaria (nombre cambiado) es una multilatina, nacida en Colombia en 1980. Una organización que ya tiene operaciones en 8 países de Centro y Suramérica, y cuyos informes reportaban ingresos, para el año 2015, del orden de col$1.033.874.180 (unos US$363.000), sólo en Colombia, y que se perfila como líder en el mercado de consumo masivo.

Juanita (nombre cambiado) es una de sus miles de “empleados” en Colombia. Dialogamos con ella, y estas son las vivencias y experiencias que pudimos compartir con ella. Ustedes se formarán su propia opinión al final.

1. En lo personal

Juanita es una persona relativamente joven –quizás 35 años-, aunque aparenta mucho menos-. Tiene 3 hijos -17,15 y 7 años- que, por fortuna, estudian. Su esposo se fue hace varios años; “se lo llevó el viento”, dice ella, con una sonrisa tranquila. Ya es abuela, sorprendentemente. Vive en una casita de madera, construida en un terreno de invasión, situado en un barrio subnormal de la comuna nororiental de Medellín, en lo más alto y alejado de la periferia urbana, allá en la montaña. Estudió hasta cuarto de primaria, y se ve alegre y trabajadora.

2. En lo laboral

Juanita llegó a la empresa La Centenaria por recomendación de familiares y amigos. Trabaja en un andén del centro de la ciudad, de lunes a sábado, entre las 9:00 a. m. y las 5:00 p. m. Eventualmente lo hace en dominicales y festivos. De su trabajo le gusta la independencia, y le incomodan dos asuntos: los riesgos de perder algo (trabaja en la calle y debe responder por todo: producto, dotación, recaudo), y las propuestas indecentes que dice recibir diariamente, por su condición de mujer. Piensa seguir en este trabajo, aunque es consciente de que es de mala calidad y que ellos (la empresa) “exigen más que lo que dan”. Sabe el nombre de la empresa que fabrica el producto que ella vende, pero nada más.

No tiene firmado contrato de trabajo. Sólo le exigieron firmar un documento en el que recuerda haber renunciado a cualquier riesgo o reclamación. De este documento, jamás recibió copia.

3. Sus condiciones de trabajo

a. Juanita recibe como ingreso una comisión sobre cada unidad de producto vendido. Uno de sus productos más vendidos, en tamaño pequeño, se vende en col$1.500 y le reporta un ingreso de col$250; en tamaño grande, se vende en col$2.000 y le reporta un ingreso de $350. Lo anterior significa una comisión promedio del 17.1%. 

b. Juanita dice recaudar un ingreso personal que le representaría una suma de entre col$390.000 y $781.000 mensuales, toda vez que las variaciones climáticas, así como las fechas de temporada (baja-alta) y el día de la semana, hacen que las ventas sean muy variables. En resumen, es un ingreso que nunca alcanza el salario mínimo legal vigente en Colombia.

c. A lo anterior, no hay que sumarle nada más: ni prestaciones sociales, ni seguridad social, ni beneficios, ni recargos por trabajo extra, dominical o nocturno, ni vacaciones. La empresa no le reconoce ninguno de estos elementales derechos laborales.

d. Tampoco Juanita tiene acceso a servicios de salud y seguridad en el trabajo, a pesar de que su oficio es de riesgo medio-alto; ni a oportunidades de capacitación, bienestar laboral o recreación.

e. En cuanto a dotación, la empresa le suministra un llamativo traje (más publicitario que funcional) cada determinado tiempo. Como sólo le entregan una unidad, debe arreglárselas para lavarlo y tenerlo listo cada nueva jornada. Le suministran también un carrito, cuyo costo ella estima en col$150.000, porque eso es lo que han debido pagar los colegas que lo han perdido. De su propio peculio, ella aporta: una sombrilla, un banquito para descansar a ratos, y una nevera de icopor para ampliar su inventario.

f. Diariamente recibe la visita de un supervisor, que revisa que todos sus implementos estén en orden y que ella esté en el sitio acordado.

g. Es un trabajo precario y ella lo sabe y acepta claramente, con el pragmatismo de saberse sin más oportunidades.

4. El modelo de negocios

Juanita no lo sabe, pero lo intuye. Trabaja para una compañía que no ha visitado jamás, pero que la ha vinculado a través de una opaca red de distribuidores (microempresas, las llaman ella y sus colegas), cada una de las cuales “contrata” entre 20 y 30 vendedores callejeros. Juanita conoce la sede de algunas de ellas. A su microempresa, que no tiene siquiera un aviso externo de identificación, ella llega cada día, al final de la tarde; liquida su producido y permite que le tomen una fotografía, como constancia de presentación. No recibe siquiera un recibo contable de lo liquidado. A su vez, sabe que cada día llegan a esta microempresa varios camiones repartidores de la empresa madre, reponiendo inventarios.

Visité, tanto las instalaciones de la empresa madre en Medellín, en una zona industrial del sur de la ciudad, como un par de microempresas distribuidoras del centro de la ciudad. En ninguna había identificación externa. Alguna información brindan los vecinos, pero el hermetismo es total y se niegan a recibir visitas de desconocidos.

La información en la Internet es además sumamente pobre sobre esta empresa, y en su sitio web indican explícitamente que sólo entregan resultados financieros a los entes gubernamentales, a pesar de tratarse de una sociedad anónima de gran tamaño y de carácter multinacional. Se trata, sin duda, de un opaco modelo de negocios, que ha convertido el desempleo y el subempleo de nuestra sociedad en un lucrativo negocio, ante la absoluta indiferencia y, si se quiere, indolencia de nuestras autoridades del trabajo.

Lo sorprendente es que, si se revisa su portal en la Internet o su reseña en Wikipedia, la empresa hace alarde de 10 premios o reconocimientos recibidos, lo cual no es poca cosa para una empresa con 38 años de recorrido. El que más me sorprendió es el premio Great Place to Work, que le fue concedido en dos oportunidades: años 2009 y 2010. Ya nos tocará entonces pensar con Juanita: ¡Qué gran lugar para trabajar!

Y, como este caso, he podido identificar poco más de una decena. En próxima entrega ilustraré uno más. He llegado así a la conclusión de que estamos en presencia de un acelerado proceso de institucionalización de la informalidad laboral. Y esto sí es algo totalmente nuevo. La informalidad laboral siempre fue un asunto marginal al sistema económico, exclusivo de los excluidos de los circuitos económicos. Pero ahora vemos que, detrás de dicha informalidad laboral, están poderosos agentes económicos, nacionales y multinacionales, en forma similar a como ocurre en negocios como la llamada trata de blancas. Y así estamos pretendiendo pasar los exigentes estándares laborales del club de la OCDE… ¡Que país!, ¡Que dirigentes!

CENTRO DE PENSAMIENTO GERENCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD
CPGS-XXI
El CENTRO DE PENSAMIENTO GERENCIAL PARA LA SOSTENIBILIDAD SIGLO XXI (CPGS-21) es una iniciativa que resulta de una alianza entre la UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA (UPB) y el INSTITUTO COLOMBIANO DE NORMAS TÉCNICAS Y CERTIFICACIÓN (ICONTEC).

El propósito de este Centro es contribuir a la transformación del pensamiento gerencial colombiano, bajo los principios de la responsabilidad social y del desarrollo sostenible, con el fin de ayudar a las organizaciones del país para que puedan responder de manera exitosa a los desafíos gerenciales del nuevo milenio.

El Centro buscará cumplir este propósito a través de cuatro líneas básicas de gestión:

1. LA LÍNEA FORMATIVA
En esta línea, el Centro ofrecerá un PROGRAMA DE ALTA GERENCIA EN SOSTENIBILIDAD (PAGS), así como un amplio portafolio de seminarios temáticos especializados y eventos periódicos, tales como congresos, foros, mesas de trabajo, ferias, etc.

2. LA LÍNEA DE CONSULTORÍA
En esta línea, el Centro ofrecerá acompañamiento gerencial y técnico en la conducción de ejercicios diagnósticos, de planeación e implementación de diversos estándares, guías, prácticas y tecnologías asociadas a la responsabilidad social y al desarrollo sostenible.

3. LA LÍNEA INVESTIGATIVA
En esta línea, el Centro actuará como un Observatorio Organizacional que, a través de herramientas como encuestas, estudios de caso, banco de mejores prácticas en sostenibilidad, entre otros, buscará ser un referente en ejercicios de referenciación y estudio en sostenibilidad.

4. LA LÍNEA EDITORIAL
En esta línea, el Centro operará como divulgador de estudios, investigaciones, avances, desarrollos, entre otros, con el fin de facilitar un permanente pulso del estado del arte en desarrollo sostenible, tanto en el país, como en el mundo.

Mucho agradezco a la UPB y a Icontec, no sólo por obsequiarnos con esta formidable iniciativa, sino por permitirme ser el arquitecto académico de la misma. Ha sido una gratificante labor que ahora da a luz al servicio de este país.

jueves, 13 de junio de 2013

UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LAS MARCAS RELEVANTES

Havas Media Group acaba de publicar su estudio anual MEANINGFUL BRANDS 2013, el primer estudio global que conecta el posicionamiento de marca con la calidad de vida y el bienestar de las personas. Este estudio es altamente representativo ya por su cobertura: 23 países, 700 marcas, más de 134.000 consumidores consultados, y 12 áreas de calidad de vida exploradas. He aquí algunas conclusiones del Meanigful Brands Index (MBI) de este año, que deberían formar parte de la agenda estratégica de los gerentes de marketing:
1.     Las marcas relevantes, por contribuir a la calidad de vida de las personas, han visto crecer su valor en bolsa un 120% sobre el índice internacional STOXX 1800.
2.   A los consumidores no les importaría que el 73% de las marcas desaparecieran. Esta cifra sube al 92% en USA y Europa, y es ya del 58% en Latinoamérica.
3.   Los consumidores consideran que tan solo el 20% de las marcas tienen un impacto positivo en la vida de las personas.
4.   Y, según Jordi Giux, Director de Research&Insigths de Havas Media, “…las marcas que más han crecido en relevancia no responden principalmente a modelo de coste o calidad / precio como otros años. Son marcas con un marcado componente personal, que hablan directamente al bienestar de los individuos…”.

El mensaje es claro y contundente: los gerentes de marketing deben dejar de pensar en CONSUMIDORES y empezar a pensar en PERSONAS. Y deben dejar de pensar en RENTABILIDAD y empezar a pensar en SOSTENIBILIDAD. Ahí estará el futuro de las marcas que perduran.

Mayor información en el siguiente enlace:

domingo, 9 de junio de 2013

LA GESTIÓN DE LA INTERCULTURALIDAD: UNA HOJA DE RUTA PARA LA CONVIVENCIA PACÍFICA ENTRE LOS PUEBLOS

En un planeta dénsamente poblado como el que nos ha tocado en suerte, y con procesos de intercambio dramáticamente acelerados entre sus pueblos, las diferencias culturales surgen como LA GRAN RIQUEZA de la especie humana, o como LA GRAN BARRERA para su entendimiento, convivencia e intercambio. Este dilema de la civilización contemporánea afecta todos los órdenes de la vida, incluido el de los negocios.

Es esta, así, LA CARA OCULTA DE LA SOSTENIBILIDAD GLOBAL: la cara geopolítica y geocultural. La pregunta es bien simple: ¿estamos preparados para pasar de los modelos de conquista y arrasamiento para entrar en modelos de sinergia y complementariedad entre las culturas?

Cuando miramos la realidad de la globalización contemporánea, más parecería que estamos repitiendo los viejos modelos imperiales: la dominación y arrasamiento de las culturas locales. Hoy, sin embargo, hay una gran diferencia: UNA NUEVA CIUDADANÍA está al frente para exigir un cambio de reglas. Una nueva ciudadanía de tipo urbano, interconectada, educada, con acceso a la información, con poder de movilización, etc., es lo que está haciendo la diferencia. ¿Cambiará esta nueva ciudadanía las viejas relaciones de poder? Yo no tengo duda alguna. Y, frente a este fenómeno, gobiernos, políticos, multinacionales, gerentes,… verán derrumbarse muchos de sus viejos paradigmas. La cultura, las culturas, son patrimonio de los pueblos y, hoy más que nunca, tienen el viento a su favor para permanecer. Entender esta perspectiva intercultural de la geopolítica moderna será decisivo en la ecuación éxito/fracaso de muchas aventuras: políticas, económicas, de negocios, científicas, religiosas, etc.
El videoclip anexo puede brindarle a usted, amigo visitante de este Blog, algunas pistas iniciales al respecto (de clic para verlo o descargarlo).

lunes, 3 de junio de 2013

EL CAMBIO DE MENTALIDAD GERENCIAL: EL PRINCIPAL OBSTÁCULO DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL

Invito a los visitantes de este Blog a compartir el presente video, recientemente emitido en un canal local de televisión colombiano (de clic sobre la imagen para abrir el video o descargarlo).

jueves, 28 de febrero de 2013

¡NO MÁS MERCURIO, POR FAVOR!


Naciones Unidas, con el acuerdo de 140 países, aprobaron el texto final del Convenio sobre el Mercurio, denominado la Convención de Minamata, el pasado 19 de enero de 2013. Este texto pretende regular y restringir drásticamente el comercio y suministro de mercurio, así como el uso del metal en productos y procesos industriales. Esta Convención deberá ser ratificada por al menos 50 estados para entrar en vigencia, lo cual podrá tomar algunos años en lograrse, sin lugar a dudas, por las grandes implicaciones que tiene, especialmente en materia de minería.

La Convención de Minamata es un homenaje a la ciudad japonesa del mismo nombre, donde en la década de los 50 se produjo un grave caso de envenenamiento con mercurio debido a los vertidos incontrolados de la empresa Chisso Corporation. El consumo del pescado contaminado de la Bahía de Minamata afectó directamente a unas 3.000 personas cuyo organismo fue intoxicado por el metilmercurio.

Ante esta perspectiva, suena paradójico conocer que una comunidad afrodescendiente, anclada en el Chocó colombiano, extrae y procesa oro desde tiempos inmemoriales, sin utilizar mercurio en el proceso. La resina extraída de una corteza hace el trabajo del mercurio, sin generar ningún impacto ambiental negativo. Es la razón por la que ha sido éste el primer proyecto de minería en el mundo en recibir el sello de Comercio Justo de la Fair Trade Organization. ¿Llegó la hora de rescatar masivamente muchísimos conocimientos ancestrales, injustamente sepultados por la civilización de la máquina y la química industriales? Mucho me temo que sí. ¡Enhorabuena!